La herida del Dolmen de Candeán

Hay momentos en la vida que tienes la necesidad imperiosa de gritar pero no de gritar como estás pensando, tienes ganas de que tus palabras lleguen fuerte y se escuchen alto.
Me entristece la desinformación, la incultura, los que se quedan con lo primero y los que nunca se cuestionan nada y me inquieta que aún quede gente así.
Me apena, los que detrás de una silla no hacen nada, los que pudiendo hacerlo miran a otro lado y los que, sólo se mueven si sacan algo de provecho. Y me asusta que de estos, haya unos cuantos.
Deciros que por nuestra parte de lo que sí estamos seguros, es de que seguiremos poniendo voz a nuestro patrimonio, vuestro patrimonio, el tuyo y el de todos, el de Galicia.

Pedimos más vigilancia, creación de empleos para el cuidado del patrimonio, menos trabas, más ir todos en la misma dirección, más importancia a conocer lo nuestro.
No sé cuánto tardarán en borrarlo y esto me entristece aún más, es cómo quien tiene una herida recién hecha y no la desinfecta bien porque al final la infección está asegurada.

Galicia sufre la sinrazón del que sin saber o a sabiendas toma un dolmen como propio y deja la peor de las marcas, la incultura.

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